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Sea una ofrenda para Dios

“El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.” 1 Juan 2: 9-10

La vida de quien cree en Dios es una ofrenda constante, debido a lo cual, intenta siempre ofrecer a su Señor lo mejor de sí; no consigue guardar odio hacia nadie, porque ya lo entregó todo para Dios, incluso el odio que alguna vez sintió, por eso, nada lo hace caer en el pecado, siempre está de pie en la fe.

Sin embargo, aquel que dice creer en Dios y guarda odio en contra de alguien, está en tinieblas, por eso vive tropezando a cada acción que ejecuta o decisión que toma; su vida está caída en todos los sentidos.

No permita que el mal le robe su paz, si alguien le ofendió, perdónele, porque tras esa acción usted tendrá paz.

“Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.” 1 Juan 2: 11

Existen personas que viven cegadas todo el tiempo, están hipotéticamente tanteando el camino, debido al odio, tristeza o resentimiento que guardan.

Entregue a Dios todo ese peso y oscuridad, entréguelo todo de hecho y de verdad, entonces verá la diferencia en su vida. Con Dios es todo o nada. No Lo busque a medias o sólo para cumplir con una “obligación”, pues Dios lo quiere a usted por entero.


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