top of page

Para ser purificado



«Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.» (Hebreos 10:22).


Al acercarse al Altar de Dios, en la fe, vaciándose de todo, arrepentida y entregándose con sinceridad, la persona sentirá la ligereza de la conciencia limpia y del perdón transformador otorgado por Jesús para su vida.

Por Ester Bezerra

 
 
 

Comentarios


🔴 Catedral: Calle Junín, entre Avenida Cañoto y C/ Sara, Primer anillo

bottom of page