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No siga a una religión, ¡siga a Jesús!

Vamos a ver una charla de Jesús con los judíos. Ellos decían ser hijos de Abraham, pero Jesús les mostró que no era así.

“Sé que sois descendientes de Abraham; y sin embargo, procuráis matarme porque Mi Palabra no tiene cabida en vosotros”. Juan 8:37

Es decir, si la persona dice que conoce a Dios, que es Su hija, pero la Palabra de Dios no tiene cabida, no hay obediencia a la Palabra de Dios en su vida, está engañada, porque la persona que conoce a Dios y es hija de Dios, obedece a Su Palabra. Mucha gente, como esos judíos, vive de informaciones. Los verdaderos hijos y descendientes de Abraham son los que viven la fe de Abraham y obedecen a la Palabra de Dios. ¡Una cosa es tener informaciones sobre Dios y otra muy diferente es conocer a Dios!

Los judíos decían: “Somos hijos de Abraham”, eso me recuerda a los religiosos, usted sabe que la religión hace que las personas se fanaticen. Hay más religiones que personas, y el religioso piensa que siempre tiene razón y que los demás están equivocados.

Alguien me preguntó una vez: “Obispo, ¿cuál es su religión?” Y yo le respondí: “No tengo religión, ¡yo sigo al Señor Jesús y mi religión es Su Palabra! La Palabra de Jesús tiene cabida en mi vida”.

La religión ciega a las personas y las fanatiza. La religión no salva a nadie, ¡el Señor Jesús es Quien salva! Él salva, libera, transforma la vida. La religión hace que la persona se sienta presa, ¡pero donde está el Espíritu de Cristo hay libertad! “Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Para conocer verdaderamente a Jesús hay que hacer un pacto con Él, hay que decirle: “Señor, no quiero ser más quien soy, toma el control de mi vida, ¡me entrego a Ti!” Si usted se entrega 100 % Él le da Su Espíritu y usted pasa a ser no un religioso, sino un hijo de Él.

Aquellos judíos decían ser hijos de Abraham, pero querían matar a Jesús porque Su Palabra no tenía cabida en la vida de ellos. Por la religión se mata, por eso nosotros queremos llevar a las personas no a una religión, sino al Señor Jesús.

La religión hace que la persona sea orgullosa: “Yo soy, tú no eres”. Como dijo aquel fariseo: “Dios, Te doy gracias porque no soy como los demás hombres (…) yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano…”, mientras que el otro hombre decía: “Dios, ten piedad de mí, pecador”. De ellos dos Jesús dijo: “Os digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado” (Lucas 18:9-14). Mucha gente se exalta, ¡eso hace la religión!

Muchos pelean por religión, pero Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Cuando usted recibe el Espíritu Santo recibe paz y solo quiere guerra contra satanás, ¡es muy diferente ser religioso que ser de Jesús! “Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él” (Romanos 8:9).

La gente necesita a Jesús, Él es el Camino, la Verdad y la Vida. No siga a una religión, ¡siga a Jesús! Él nos salvó, rasgó el velo y nos dio acceso a Dios a través de Su sacrificio. Por eso en cada Universal está escrito: JESUCRISTO ES EL SEÑOR.


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