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"La plenitud que Dios da, la da en todos los sentidos"


“Desde muy niña pasé por problemas familiares, los golpes y los vicios siempre estuvieron presente en mi familia, por tantos problemas mis padres se separaron, crecí con ese odio por todo lo que habíamos vivido. Siempre tuve tristeza en mi interior, hoy sé que eso era depresión, pues sentía un dolor profundo dentro de mí, aun estando rodeada por personas no sentía felicidad. Buscaba algo que me llenara, buscaba que alguien me amara y me haga feliz, pero no fue así. En ese camino yo caí en los vicios y malas amistades; me torné rebelde con mi madre e incluso llegué a odiarla. Los pensamientos que tenía con respecto a mi vida eran nulos, no tenía una dirección. Además de eso, sentía miedo de estar sola, sentía presencias extrañas en mi entorno y cuando miraba no había nadie. Me encerraba en mi habitación y ya no quería vivir, en dos oportunidades intenté quitarme la vida.


Mi mamá comenzó a asistir a la iglesia y me hizo la invitación, después de tanta insistencia acepté. Al participar de las reuniones, escuché hablar del Espíritu Santo, que Él da paz y la verdadera felicidad, de esa manera lo busqué y lo recibí, dejé las malas amistades, los vicios y perdoné. También alcancé la bendición sentimental, hoy vivo algo que nunca vi pues no tenía un modelo familiar, pero gracias a Dios Él me dio la dirección para tener un matrimonio feliz. La plenitud que Dios da, la da en todos los sentidos, Él bendijo mi economía, tenemos una casa y una empresa de refrigeración y electricidad industrial, además tengo una tienda de regalos y sublimación. Yo tomé la decisión y la actitud de fe, usted puede hacer lo mismo para ver una transformación en su vida.”


Haga como la señora Aracely Ríos, acérquese a la Universal más próxima a usted y permita que Dios escriba una nueva historia en su vida.

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