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El tiempo que nunca será suficiente


«Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad» (Eclesiastés 2:23). Una vez una obrera casada, con tres hijos, vino a pedir un consejo. Ella era gerente, hacía actividad física y hacía cursos frecuentemente. El problema es que su marido le reclamaba de la falta de tiempo con él y ella quería saber: «¿Cómo tener tiempo para todo?». Lo que le respondí fue: «¡No sé!». Hay tiempo para todo, mas no para todo lo que hay en este mundo. Si yo fuera a hacer todo lo que me gustaría hacer hoy, yo también tendría problemas en mi matrimonio. A veces parece que la mujer del siglo XXI quiere tener la vida de Mario, el personaje principal de un videojuego que mi hijo jugaba. Él pasaba por todos los lugares, gozaba de varios beneficios para pasar de nivel, conseguía hacer todo lo que quería y tenía varias vidas. Incluso, en cada nuevo nivel, ganaba una. Solo que Mario no dormía, no se relacionaba, no necesitaba cuidarse, etc., etc., etc. La mujer hoy quiere todo de una vez. Casarse, tener hijos, casa, carrera, ser fit, viajar, tener amigas y tener éxito en todo. Solo que ella no va a tener tiempo para el marido cuando llegue a la casa del trabajo, porque estará estresada, sin contar que va a pelear con él por no ayudarla en nada. Va a gritarles a sus hijos porque solo estorban y así va a comenzar el sermón contra todos de por qué al usar un vaso necesita inmediatamente lavarlo, secarlo y guardarlo. Sin un ambiente de cariño familiar, los niños se van a encerrar en el cuarto y el esposo se va a ver la televisión. Pero ella también necesita relajarse, y se le va el tiempo en las redes sociales y ¡ay de quien la moleste! Pero el hambre no espera y ella murmura con el marido porque él no cocina nada decente, pide la comida y discute con él a causa del dinero, de nuevo. Una amiga le llama para hablar de la última meditación y ella es grosera, ¡meditar, yo medito en casa! Elija qué hacer, y lo que no puede, déjelo para otra época de su vida. Si tiene esposo, hijos y casa, no los critique como si fueran una carga en su vida. ¡Usted eligió tenerlos! Si para salir adelante en la vida tiene que ser esa persona insoportable en casa, ¿será que vale la pena? Por Cristiane Cardoso

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