top of page

¿Usted sabe orar el “Padre Nuestro”?

Si usted solo repite la oración que el Señor Jesús dejó, sepa que está orando de manera equivocada


Sabemos que la oración es la pieza fundamental en la vida de cualquier persona. Orar es hablar con Dios y esa es la comunicación esencial para que exista intimidad entre el hombre y el Altísimo. La oración del “Padre Nuestro” es la más conocida de la Biblia, pues les fue enseñada a los discípulos por Jesús. Pero, ¿por qué esta oración es tan importante? Encuentre las respuestas en la siguiente explicación: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13). El obispo Renato Cardoso, durante una reunión en el Templo de Salomón, enseñó cómo orar el “Padre Nuestro” y el significado de cada frase citada en la oración. “Lo que Dios busca no es una oración de media hora, sino una oración sincera y con fe, que cree en la Palabra. Es la oración inteligente, basada en la Palabra de Dios”, comentó el obispo.

Vea la interpretación de la oración del “Padre Nuestro”:

“Padre nuestro que estás en los cielos…” Todo en esta oración, cada palabra tiene una razón de ser y sirve como modelo para nuestras oraciones. Entonces, cuando Él dice “Padre nuestro”, esta oración es de un Hijo de Dios, pero ¿todos son hijos de Dios? Un hijo de Dios es todo aquel que cree en el Señor Jesús. En el libro de Juan, capítulo 1, él menciona que todos los que creyeron en el Señor Jesús y Lo recibieron, también recibieron el poder de volverse hijos de Dios. Cuando una persona nace, es una criatura, una extensión de la creación. Y, para que la persona se convierta en un hijo de Dios, tiene que reconocerlo como Padre.

“… santificado sea Tu nombre” ¿Cómo santificamos el nombre de Dios? Santificación significa separación para la gloria de Dios. Nosotros tenemos que honrar y santificar el nombre de nuestro Dios, principalmente con nuestro testimonio.

“Venga Tu reino” Quiere decir: yo anhelo entrar al Reino de Dios, yo anhelo que el Reino de Dios llegue a esta tierra, a mi vida.

“Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” En el reino no es mi voluntad, es la voluntad del Rey. El propio Hijo se sometió a la voluntad del Padre; eso es lo que Dios busca en Sus siervos. Entonces, cuando usted esté orando el “Padre Nuestro”, tenga en mente la Voluntad de Dios. En nuestras oraciones tenemos que someter nuestras peticiones a Su voluntad.

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” Tenemos que orar diariamente y específicamente en la mañana. Porque nadie va a orar por “nuestro pan de cada día” a la hora de dormir. El pan nuestro representa todas nuestras necesidades, por eso, usted debe pedir dirección, disposición, inteligencia para resolver los problemas.

“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” Tenemos que perdonar a las personas que nos ofenden. Esta es la parte de la oración que debemos hacer al final del día, cuando nos estemos preparando para dormir. Es la oración de la limpieza y del mantenimiento espiritual.

“Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal…” La tentación es la oportunidad y la voluntad de pecar. A veces, usted no está pensando en pecar, pero la oportunidad se presenta, alguien le provoca, surge una situación. Pero si usted está en espíritu de oración, como Jesús enseñó, entonces, no cae en tentación. Esta es una oración que tenemos que hacer todos los días, para el libramiento del mal. “… porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” Por fin, toda honra y gloria deben darse al Señor Jesús. Siga este modelo de oración.

Σχόλια


bottom of page