Un mundo de odio

La vida es demasiado corta. Cada segundo, minuto, hora, día y año cuenta. Muchas personas hoy en día no ven eso y se sumergen

en un mundo lleno de odio, de malos deseos y oscuridad.

Por ejemplo: “José fue odiado por sus hermanos porque su padre lo amaba más, y su odio los llevó casi al punto de asesinarlo…”

El odio es una emoción fuerte que puede provocar u obligar a cualquiera a hacer cosas malas, como la actitud de los hermanos de José hacia él. Hoy en día, vemos esta escena por todos lados.

La vida no es fácil, nada es gratis. Todos somos susceptibles de alimentar el odio dentro de nuestro corazón.

No es difícil tener odio; cualquier cosa puede provocar este sentimiento maligno: una traición, una mentira, un rechazo, un desamor, la muerte de alguien y la lista sigue y sigue.

¿Qué podemos hacer para detener este sentimiento?

En la Iglesia Universal, todos los días jueves hay una reunión especial, la cual nos muestra y enseña cómo con el poder de Dios podemos deshacernos de estos malos sentimientos que, en lugar de construir un mundo fuerte, lo están convirtiendo en un lugar débil y horrible para vivir.