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Si sientes que no amas o dejaste de amar a Dios, tienes que leer esto

La razón por la que dejaste de amar a Dios se debe a tu manera de ver las cosas...




Un hecho del que pocas personas se dan cuenta es que el amor y el odio se pueden aprender. No naces amando ni odiando. La calidad de tu relación con algo o alguien proviene de la experiencia de tener que lidiar con ello.


Por ejemplo, cuando una persona está interesada en una actividad, empieza a buscar información sobre ella. Aprende, lo pone en práctica y, cuando menos se lo espera, se vuelve hábil. De esa manera, el amor de la persona por ese tema solo crece con el paso del tiempo.


Sobre este tema, el obispo Renato Cardoso señaló que el amor y el odio son elecciones. La persona que ama elige ver aquello con bondad, busca más información positiva, quiere estar más involucrada, tiene buenas experiencias y está satisfecho con eso.


Esto se aplica a todas las áreas, incluso si dejaste de amar a Dios


Lo mismo sucede con la persona que ya no ama a su cónyuge, o que no logra amar a Dios, o le tiene rencor a otra persona. Ella solo se enfoca en la mala información al respecto de eso. Elige ver siempre con malos ojos. Después de hacer esto durante tanto tiempo, surge la aversión.


«Si eso se resuelve, el amor vuelve a suceder en la relación. Entonces, difícilmente el amor se habría terminado, lo que debió haberse terminado fue el respeto, los buenos ojos. Por tanto, hay que dejar de mirar el lado negativo y empezar a ver las virtudes, las cualidades, los buenos recuerdos», aconseja el obispo.


El amor a Dios funciona de la misma manera. Para que una persona Lo ame, necesita recordar las cualidades del Altísimo, la información sobre Él. La persona necesita buscarlo, necesita pensar en Él todo el tiempo.


Así que haz la prueba. Empieza a ver el lado bueno y aliméntate de información positiva sobre Dios y las personas que están a tu alrededor. Deja a un lado el odio, el dolor, los prejuicios, el rencor o cualquier otro pensamiento o sentimiento malo.

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