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Reflexión sobre el rumbo que el mundo femenino ha tomado


La apariencia de la actriz Sarah Jessica Parker ha causado comentarios en la prensa, pues algunos periodistas insisten en repetir cuán envejecida está a sus 56 años. Con tanta presión, es difícil entender lo que la colectividad actual quiere. Porque, si alguien decide no seguir los «protocolos» de belleza y comportamiento moderno, esa persona es considerada relajada. Pero si te la crees y decides hacer todo lo que es presentado como «bueno», es una locura. Por eso, ante la nueva normalidad, muchas mujeres se están convirtiendo en una minoría en este mundo de comportamientos, rostros y cuerpos casi «iguales». Digo esto porque ellas no tienen senos engomados, ni la boca voluminosa, ni el rostro armonioso, ni tatuajes, ni glúteos artificiales, ni bichectomía, ni extensiones en el cabello, ni maquillaje permanente, ni uñas postizas, ni usan ropa transparente, ropa de gimnasio para pasear, entre otros comportamientos tan exaltados en nuestros días. ¡Calma! Esta publicación no es una crítica, sino una reflexión sobre el rumbo que el universo femenino ha tomado. Es necesario resaltar esto, antes de que inicien en los comentarios las interminables discusiones de disgusto. No es que las diversas opiniones no sean bienvenidas, a final de cuentas, nadie es obligada a pensar como yo. Además de eso, también sé que cada persona tiene el derecho de hacer lo que quiere, según su propia visión de lo que cree ser correcto y bello. Sin embargo, la exageración ha sido algo tan preponderante que no se puede ser indiferente. ¿Vamos a pensar juntos? – Pero, si todo lo que se hace tiene el objetivo de destacar o mejorar, ¿acaso no será la minoría la que terminará por despertar más atención que la mayoría que está exactamente igual? – ¿Acaso tantas exigencias no están masacrando y explotando a las mujeres en nombre de la autoestima? – ¿No existen grupos e industrias que están lucrando mucho con los nuevos hábitos y estándares? – Con cambios tan significativos en el cuerpo, ¿cómo estaremos dentro de diez años? – ¿Acaso es coherente invertir tanto tiempo, energía y dinero en una apariencia que, fatalmente, va a deteriorarse y en un cuerpo que será sembrado en la tierra? – ¿El exceso y el desequilibrio no prueban una ausencia latente en el interior humano? Por Núbia Siqueira

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