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Bendición profética: ¿sabes cuál es?


Actualmente existen muchas personas que menosprecian la bendición de sus padres, como ocurrió con Esaú, el hermano de Jacob. También están aquellas que se conforman simplemente con un milagro. Lo cierto es que su vida no tendrá un antes y un después sino hasta que se conviertan en la propia bendición. Esto fue lo que ocurrió con Jacob. Él no se conformaba con solo ser bendecido. Él quería ser la propia bendición y así poder bendecir a los demás, comenzando con su familia. Antes eso no había sido posible a causa de los errores que cometió en el pasado. Pero una vez que Jacob luchó con Dios y se aferró a Él, fue transformado en Israel. En ese momento recibió una nueva identidad, es decir, finalmente se convirtió en la bendición. Tiempo después, antes de morir, él pudo darles a sus hijos la bendición profética. ¿Cuál es este tipo de bendición? De acuerdo con la Biblia, Jacob reunió a sus hijos para hacerles saber lo que sucedería con cada uno de ellos. «Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros. Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre» (Génesis 49:1-2). En ese momento Jacob colocó la mano y bendijo hijo por hijo, les transmitió la bendición profética. Determinó lo que pasaría con ellos y su palabra se cumplió. «Cuando Jacob terminó de encargar estas cosas a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo» (Génesis 49:33). Lo último que hizo Jacob en vida fue transmitir lo que él había recibido de Dios: la bendición.

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