Autoridad espiritual es responsabilidad
- Página Web Bolivia

- 29 dic 2025
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La Unción que nos capacita para cumplir con el Llamado a servir en el Altar no son privilegios humanos, sino responsabilidades espirituales.
Dejame explicarte que la Unción NO es…
– aparecer, es vivir en santidad.
– ser más capacitado, es ser sacrificador.
– ser reconocido, es ser aprobado.
– ser mejor, es servir más.
– ser un adorno, es ser llama de fuego.
– ES tener, mantener y transmitir la Visión del Cielo en la Tierra.
Meditá en 1 Juan 2:19–21:
Algunos salieron porque nunca fueron de nosotros.
Pero vosotros tenéis Unción del Santo.
Conocéis la Verdad, y ninguna mentira procede de la Verdad.
Las mentiras que más dañan
La potestad de las tinieblas ha hablado muchas mentiras sobre nosotros…– Pero las peores no fueron las que dijeron otros, sino las que nos dijimos a nosotros mismos.
– Nuestros pensamientos son palabras delante de Dios.
– La mentira más peligrosa es la que uno acepta sobre sí mismo.
¿Para qué nos Ungió Dios?
Te aseguro que no fue para privilegios, títulos, confort, fama, amigos, seguidores o likes.
Nos Ungió para:
– Ganar almas.
– Despertar al pueblo para la Vida Eterna.
– Vivir con propósito, no con comodidad.
– Ejercer autoridad espiritual con temor, fervor y devoción.
Cuando no ejercemos la Autoridad Espiritual, la potestad de las tinieblas que trabaja:
– 24 horas al día…
– 168 horas por semana…
– 5.040 horas por mes…
– 60.480 horas por año…
… busca ocupar el lugar espiritual que dejamos vacío.
¿Cuándo sucede esto?
Cuando hay:
– Indiferencia.
– Comodidad.
– Sensación de “ya hice suficiente”.
– Comparación con otros.
– Tibieza espiritual.
No es cuestión de hacer, sino de ser espiritual.
La tibieza: el veneno de esta generación
– El tiempo NO está a nuestro favor.
– Las cosas están sucediendo muy rápido.
– Las personas fácilmente se distraen por todo y por nada.
– La tibieza es la señal de los últimos segundos del Reloj Divino.
– El mundo ya está frío; no puede haber una Universal que se apaga.
– El Señor Jesús Viene Pronto.
Fuimos llamados para ser:
– La sal de la tierra (tu Ciudad).
– La luz del mundo (tu País).
¿Qué estás esperando?
– ¿Esperarás a que la potestad de las tinieblas te avergüence en el mundo espiritual?– ¿A que tu lugar quede vacío en tu ministerio, en tu matrimonio o en tu Iglesia?
No esperes.
Asumí la Unción.
Sé la SAL…
que limpia,
– que conserva,
– que da sabor,
– que da vida.
Sé la LUZ…
– que calienta la fe,
– que ilumina corazones,
– que da visión del Cielo,
– que guía hasta el último suspiro.
Acordate siempre de lo que está escrito en Mateo 5:10–16:
Bienaventurados los perseguidos.
Bienaventurados los insultados por causa de Cristo.
Grande es vuestra recompensa.
Vosotros sois la sal.
Vosotros sois la luz.
Que vuestra luz brille para que el Padre sea Glorificado.
¡Fuerza, hombre de Dios!
Dios quiere usarte como nunca antes, pero es necesario:
– Asumir la Unción.
– Ejercer la Autoridad Espiritual.
– Ser fervoroso, no tibio.
Oración de Arrepentimiento
“Señor Jesús, reconozco que no he valorado ni ejercido la Unción que me diste. Perdóname por la tibieza, la indiferencia y la comodidad. Hoy asumo mi lugar en el mundo espiritual. Hazme sal que preserve, luz que ilumine, llama que arda. Renueva mi espíritu, fortalece mi fe y úsame para Tu Gloria como nunca antes en toda mi vida. Amén”.
No dejes de participar de la Vigilia de Año Nuevo junto a tu familia en la Casa de Dios.
¡Fuerza!
¡Nos vemos en breve, en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas








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