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Ansiedad y depresión




Debido a la cuarentena, expertos han estimado que los índices de depresión y ansiedad aumentaron no solo en Bolivia, sino a nivel mundial. El 84% del personal de salud encuestado presentó, en algún momento de la cuarentena ansiedad, depresión, malhumor, insomnio y miedo. El 14% consumió somníferos, antidepresivos y aumentó el consumo de cigarrillos. El 30% comentó sus preocupaciones con algún colega o familiar y solo el 9% buscó apoyo psicológico.

Durante la cuarentena el 15% sufrió discriminación por vecinos, por sus mismos colegas, en el transporte público y en las calles, por una parte, de la población. reportó el idhbolivia.


¿Cómo enfrentar el problema?


El obispo Edir Macedo explica que la depresión no es una fatalidad ni condenación. La depresión es el estado de desesperación del alma. «Lamentablemente, quien tiene depresión no ve que la depresión es el mayor grito del alma en busca de ayuda».

Según el obispo, la sensación de vacío profundo es el mayor dolor de la depresión. Los síntomas de la depresión empiezan con la duda, después viene el miedo, el vacío, la tristeza profunda, la agonía y así sucesivamente.

Pero la persona puede ser sanada. «Tratar la depresión es tratar el alma. Y para tratarla, solo existe un camino: escuchar la Palabra de Dios; meditar en la Santas Escrituras, en fin, absorber el Espíritu de la Biblia».


Lo mismo sucede con la ansiedad. Esta es un mal que afecta el alma. «Ella no vacía su mañana de tristezas, pero sí el día de hoy de fuerzas. Fuerzas que usted necesita para crear una solución y ejecutarla. La ansiedad le hace vivir el mismo problema mil veces antes de que suceda. Esta le hace temer algo que solo existe dentro de su imaginación», explica el obispo.


Hable con Dios para poder vencer


Mire un campo o bosque y pregúntese: ¿Quién alimenta a los animales y pájaros que viven allí? ¿Quién hace aquellas plantas, flores y mariposas en sus mínimos detalles? la conclusión es que Alguien, superior al ser humano, con poderes infinitamente mayores, cuida todo eso.

Por lo tanto, si estás ansioso por alguna cuestión, ya sea amorosa, económica o profesional, piensa y lleva tu mente a Dios. Hable con Él de sus temores. Cuéntele a Él lo que le preocupa. Y después, calle. Escuche en su interior una calma, confirmación de que Él le cuidará. Entonces, respire profundo y descanse.


¿Quieres ser libre de este tipo de mal? Entonces, participa en las reuniones de viernes en la Universal más cercana. Con gusto se te brindará orientación y apoyo espiritual. Por medio de tu fe, puedes darle un punto final.

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