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3 señales de que el espíritu de la desobediencia está actuando


La Biblia dice en Efesios 2:2: «el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia.». Ahora bien, un «hijo de la desobediencia» es cualquier persona que vive ajena a la Palabra y la Voluntad de Dios, que vive según su propio corazón, sus propios caminos y voluntades, sin que le importe la Voluntad del Padre. Y según la Palabra de Dios, hay tres señales claras de que el espíritu de la desobediencia está actuando en la vida de una persona:

Primera señal: saber lo que es correcto, pero de manera consciente, hacer lo que es equivocado. Entre el saber y el hacer, la persona distorsiona su pensamiento conforme a su propia voluntad.

Segunda señal: justificar sus errores. Esa persona, además de equivocarse, intenta aliviar el peso de su consciencia inventando explicaciones para sus actos, pero eso hasta el diablo lo hace. El usó la Biblia para justificar que Jesús se arrojara de lo alto del templo (lee Mateo 4:6). Es claro que el diablo estaba equivocado, pero razonó distorsionando lo correcto, hasta hacer que Él cayera en su voluntad. Tercera señal: insensibilidad ante sus errores. Ese es el nivel más fuerte para quien se permite estar bajo la acción del espíritu de la desobediencia. La persona se anestesia con relación a lo que hace y su conciencia ya no le pesa más. Para ella, lo anormal ya se volvió normal. El espíritu de este mundo está actuando en su mente y en su corazón.

Señal extra: avanzar según el curso de este mundo. Quien camina según el espíritu de Dios, va en contraflujo de la sociedad en general, pero, quien anda según el espíritu que opera en los hijos de la desobediencia, va con la multitud, en la misma dirección en la que la mayoría está yendo, sin pensar, sin razonar.

Si percibes alguna de esas señales actuando en tu vida, hay una salida: necesitas clamar a Aquel que expulsa ese espíritu de la desobediencia. Lee en el capítulo 2 de efesios sobre cómo Dios le trae libertad al hombre que está sufriendo en las manos de ese espíritu que actúa en los hijos de la desobediencia. Él libera a esas personas cuando ellas regresan a Él, se arrepienten de lo que han hecho, claman por perdón y deciden sacrificar la vida equivocada, abandonándola para vivir en obediencia a Dios. Solamente así se vence a ese espíritu maligno. Es cuestión de decidir. ¿A quién vas a servir?: ¿al Espíritu de Dios que solo te hace bien, o al espíritu de la desobediencia que solo te esclaviza y, al final, te lleva a la muerte eterna?

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